Hola Lucía. Tenía muchas ganas de sentarme a escribirte,
pero la verdad me he metido en tantas cosas para mantenerme ocupada que caigo
muerta al acabar el día.
Estos días me noto extrañamente triste, quizás porque intuyo
la fecha que se acerca, y que tanto me recuerda al dolor que sufrimos el año
pasado. Tú estás presente en mi vida, y yo callada te llevo en mi corazón y en
mi recuerdo… Ahora acaricio mi vientre saludando al bebé que me has mandado, y
me siento rara, confusa, pero con ilusión. Con toda la vorágine de sentimientos
que me acechan, intento no pensar demasiado, pero reconozco que no estoy
disfrutando igual que disfruté contigo, no sé si es prudencia, si es miedo, que
es, pero hace que me sienta tremendamente culpable.
Yo sé que tú no quieres verme
así, quieres que disfrute del precioso regalo que nos has mandado, y que con tu
hermanito o hermanita tenga la misma dedicación e ilusión que sentí contigo…
pero es tan difícil cariño, me embarga taaanto miedo…
Pero fruto del amor, aquí
lo tienes, igual que tú lo eres ahora… todo para nosotros.
Lucía, una vez más
decirte que te quiero, que jamás podré olvidar cada momento que viví contigo,
que jamás olvidaré las lecciones que nos has dado después de irte, jamás podré
olvidarte, y es cierto que tengo que remontar, que tengo que empezar a
disfrutar más de este nuevo regalo…
Vimos al bebé hace unos 10 días… y ahí
estaba, en la pantalla con su corazoncito parpadeando, y quiso moverse para
nosotros, cuando vi su bracito como se movía, me rompí a llorar… porque sí, ahí
estaba la vida, de nuevo en mí. Mañana cumplirá 12 semanas, y por fin habremos superado el primer trimestre.
Te pido, que nos cuides mucho, igual que hasta ahora, que cuides de tu
hermanito o hermanita mientras crece dentro de mamá, yo sé que esta vez todo va
a salir bien, porque tenemos un ángel del cielo que nos guarda, nada malo nos
puede pasar más… ¿verdad?
Hoy he decidido por fin, volver a publicar en tu blog, todas
las cartas que te llevo escritas, por si podemos ayudar a algunos papás a
superar su pérdida, y enseñarles que sigue habiendo esperanza, que sigue
habiendo vida. También de esta forma comunicarlo a todas las personas que aún en la distancia, nos han apoyado en nuestros momentos más difíciles.
No es fácil el camino, ahora me quedan los meses mas duros, pero
intensos, y aunque a veces el miedo me deje paralizada, vuelvo a sacar la
cabeza, no sé como lo hago… pero si se que los impulsos me los das tú, y ahora
el bebé que crece dentro de mí.
Sigo pensando, como decía el principito, que no se ve bien
sino con el corazón… pues lo esencial, es invisible a los ojos.
Te quiero vida mía, y a ti también mi bebé… agárrate fuerte
a mí… no te sueltes.
16-10-2012 Martes
Hola pequeña mía. El viernes hicieron 10 meses de tu
partida, y no pude escribirte. Si pudiera te expresaba todo lo que siento, pero
esque no puedo, no sé que me está pasando pero estoy viviendo una montaña rusa
de emociones, y tan pronto me siento contenta y alegre, como tan pronto me
vengo abajo, acusada además de un gran letargo sueño y cansancio imposible de
controlar. Sé que parte es el embarazo de tu hermanito/a, las hormonas… y parte
el miedo, que a veces me paraliza. Yo sabía que me iba a pasar, estaba
mentalmente preparada para afrontar estos azotes de sentimientos, pero son
difíciles de llevar para mí, para tu papá (que me aguanta) y para los que me
rodean, que ni me entienden, ni pueden hacerlo, es muy complicado. Pero de
todos modos, al final, estás tú. Rozando mis sueños, rozando mi nueva ilusión
para darme ánimos, y sabiendo que estés dónde estás, cuidarás de nosotros. Esa
certeza de saberlo, de saber que estás ahí, y que has sido tú la que me has
mandado este regalo tan pronto para calmar nuestro dolor, hace que de momento
me contenga, me levante, y quiera seguir “pa´lante”. Quería contarte que solita
he enfrentado uno de mis mayores miedos, y fue ver solita, el programa sobre
partos y bebés. Ya sabes… lloré, abracé tu recuerdo, y gracias a la fuerza que
no sé cómo me das, sentí que dí un gran paso de gigante, un paso invisible para
el mundo, pero tan grande para mí, y para este bebé que viene en camino, y que
se merece el mismo amor y la misma entrega que te dí a ti, vida mía.
Gracias por hacérmelo ver, por enseñarme de mil formas casi
inexplicables que aunque no estás, no dejaste recuerdos a nadie salvo a mí y a
tu padre, pero dejaste tu huella marcada a fuego en mi corazón, en nuestro
corazón.
Ahora miro mi barriga ya prominente y precoz, la acaricio, y
sonrío… y me afloran tantos recuerdos bellos, pero también dolorosos… y esa es
mi lucha… borrar los dolorosos para que no empañe la vivencia de sentir la vida
de nuevo dentro de mí.
Cariño, dame fuerzas cada día para vivir con ilusión, para
no sentir el miedo, sé que eres un ángel del cielo que cuidará esta vez de
nosotros, lo sé. Gracias mi vida, gracias.
Te quiero con toda mi alma…
Domingo, 23 de Septiembre
Hola ángel mío. Sí, mamá está embarazada. ¿Qué puedo
decirte? Sino darte las gracias, porque me has mandado el regalo más precioso
de todos. Estabas esperando el momento preciso, el momento en el que mi
corazón, mi mente y mi cuerpo estuviesen preparados para albergar de nuevo la
vida dentro de mí. Se me hace muy raro, muy raro sentir que crece en mi
interior una nueva personita, tu hermano o hermana. Tengo la certeza que lo
estás cuidando, y que esta vez todo va a salir bien. No quiero dejar paso al
miedo, ni quiero que me paralicen los malos recuerdos, sino que quiero vivir el
día a día, dejándome llevar, sintiendo de nuevo que hay esperanza. Papá y yo
estamos muy felices por tu regalo. Aún no lo sabe todo el mundo, lo hemos
contado a nuestros más allegados, pero por prudencia, por un montón de cosas
estas vez iremos más despacio. Más tarde publicaré estas cartas que te escribo
en el blog, porque aún no quiero que sea público, no me siento preparada.
Quería decirte, que sé que eres tú quien acaricia mis
sueños, probablemente transmitiéndome la calma que necesito. 5 semanas y 3
días… tu hermanito/a crece, dejándome sensaciones distintas a las que viví
contigo. El cansancio me arrastra cada día, el sueño y letargo de vivir de
nuevo esta aventura, pero tú sabes lo que significa para nosotros, ha vuelto a
renacer la esperanza en nuestras vidas, y poder vivir esto junto a tu tita, es
maravilloso. Tus abuelos, se mueren de la alegría y todos los que han vivido
junto a nosotros tu milagro y la pena de tu ida, también, de algún modo, tú
sigues alargando tu brazo y batiendo tus alas nos devuelves la alegría de
vivir.
Gracias, porque me siento feliz, y te necesito más que
nunca, no nos dejes solos, ni de noche ni de día, cuida de ella, o de él, te
prometo que yo seré fuerte, y que todas tus enseñanzas las podré en práctica de
verdad.
Hija mía, te echaré de menos toda mi vida, pero tu esencia,
tu espíritu, tu energía llena de luz, me inundará el alma siempre… el amor
verdadero, nunca muere.
Besitos al cielo mi niña.
Te queremos.
Miércoles, 12 de Septiembre de 2012
Por dónde empezar, cielo mío. Estoy en estado de shock, no
puedo pensar, ni asimilar lo que acabo de saber… soñé contigo, hace apenas unos
días… ahora sé, que eras tú, ahora sé que viniste a mis sueños para entregarme
un mensaje muy especial… soñé que te cogía en brazos, que te olía, que te
abrazaba, recuerdo tu sonrisa, tu vestido color rosa, y recuerdo como se te
ponía la carne de gallina porque te dio frío, y yo rápido te abracé… se me
quedó grabada la sensación tan maravillosa que sentí, sabía que estaba soñando,
yo sabía que eras tú, pero sabía que estaba soñando, ahora sé, que me quisiste
decir algo importante. Sí, estoy embarazada ( o eso creo) No logro asimilarlo,
no puedo pensar, ni hacerme a la idea, sólo se que levemente el test marca una
línea rosada, una leve marca de ilusión y esperanza. Notaba muchas cosas estos
días atrás, pero no quería hacerme ilusiones. ¿Será verdad que por fin me has
mandado a tu hermanito o hermanita? Esta tarde mientras me duchaba, sabes que
me ha embargado una profunda pena, me he acariciado la barriga albergando la
esperanza de que volviera a mí la vida… lo he dicho en voz alta, deseo volver a
sentir la vida dentro de mí, pero la pena me ha llenado sintiendo que no estás,
que hoy hace 9 meses de tu partida… que casualidad, ¿no? ¿Cuántas señales más
me tienes guardadas hija mía? Me embarga ahora mismo el atontamiento de no
saber que pensar, ni que sentir, pero te puedo asegurar que el amor más puro
hace que me sosiegue un poco. Mi ángel, tan cuidadosa dando tus pasos invisibles
para que volvamos a ser felices. Embarazada, al compás que mi hermana del alma,
mi pequeña, has obrado el milagro más lindo que podía esperar, que ambas
podamos recorrer este camino juntas… con tan poquita diferencia. No me lo creo.
Te escribo atropelladamente sin creerme realmente lo que te estoy contando,
tengo que verificarlo mañana, no es fácil de asimilar. Tu papi, no se lo cree.
Dice que hasta que no lo confirme, que no se lo cree. Que gracioso, en el fondo
de mi corazón y con la prueba en la mano… creo que no cabe duda, pero yo dudo
también. Hija mía, gracias de corazón por todo lo que me diste, por todo lo que
me estás dando… gracias vida mía por darme fuerzas cada día, y por mandarme
tantas señales de que ambas tenemos un vínculo muy especial y eterno… gracias
porque te siento, porque te sueño, porque sé que estarás siempre, cuidándonos.
Porfavor, vuelve a mí esta noche, déjame que pueda volver a estrecharte entre
mis brazos.
Te quiero… Lucía.
“ No hay nada más bello, que lo que nunca he tenido, nada
más amado… que lo que perdí, perdóname si, hoy busco en la arena, esa luna
llena que arañaba el mar”
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