jueves, 6 de diciembre de 2012

Días que duelen

Hola cielo mío. Acabo de ver un vídeo precioso, de un bebé recién nacido, en el que recibía un baño placentero y precioso, unos masajitos tan tiernos, y he sentido más añoranza que nunca de pensar en todo lo que me he perdido contigo. No he podido evitar emocionarme, dividida en dos partes, una por todo lo que no he podido vivir contigo, otra por la que deseo poder vivirlo con tu hermanito o hermanita. En mi mayor anhelo, se me han abierto las carnes literalmente, de amor. Un amor dividido por una pena que aún habita en mí, y otra parte con la ilusión y la esperanza de volver a sentir un milagro en mi vientre.
La semana que viene, hace un año que te fuiste, y me parece imposible que haya pasado todo ese tiempo, y que hoy, siga aquí, viva, pero sin tí... viva, y encima con un regalo precioso creciendo dentro de mí.
No es fácil de asimilarlo estos días. Mi niña, porque te sigo hechando de menos, te hecharé de menos toda mi vida.
Intento aferrarme a lo que hoy soy, a lo que hoy tengo, a lo que me he convertido gracias a tí, intento que no me duelan las luces de navidad y los villancicos, intento con terapias antichoque entretener mi mente, para no pensar, vivir, simplemente vivir en el momento que estoy.
Pero la realidad es la que hoy tengo, vivimos,si, un año después sin tí.
No quiero que me veas triste, no soporto la idea de ponerte a tí triste también, sé que quieres que tu mamá esté alegre, que transmita al bebé la misma ilusión que yo viví contigo, la alegría y no la pena. Y lo intentaré. Te lo juro. Con todas mis fuerzas. El bebé me necesita, y sé que tú estás cerca, mándandome amor, calma, esperanza.... y cuidando de tu hermanito o hermanita, que lo sé.
Lucía, mi amor, te quiero con toda mi alma. Dame fuerzas para no dejar que estos días me aplasten el alma, para transformar la pena en ilusión y esperanza.

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