Hola cielo mío... hace mucho tiempo que no escribo en el blog.
Supongo que se me empezó a hacer difícil, supongo que no me sentía con más fuerzas. Pero cuánto me ayudo escribir en este rinconcito para tí...
Casi 7 años han pasado... y siento vértigo.
Y no hay día que no me acuerde de tí, y no hay día que no se escuche tu nombre en esta casa.
Ahora recibo dibujos con arcoiris de tu hermana, y en ellos, siempre en lo alto, estás tú. Irene te tiene tan presente en tu vida, que a veces me pregunto si hice bien en hablarle de tí, porque sufre. A veces con lo sentida que es llora añorando a su hermana que nunca ha conocido y a la que tanto necesita, tanto como nosotros. Y con 5 años, me pregunto si es normal. Si hice bien en hablarle tanto de tí, si le habré causado daño.
Lo que sí sé es que yo necesitaba hacerte presente en nuestras vidas, en su vida, y así ha sido siempre, mi pequeña del alma, cuánto duele no tenerte, cuánto duele imaginar como serías ahora con casi 7 años, cuánto nos hemos perdido y cuánto nos has regalado tú enviando a tu hermana con nosotros.
La enseñanza que siempre explico a otras madres y a otros padres que pierden a sus hijos/as, es que yo he sentido como tú tenías una misión tan grande, tan importante y tan valiente... tan generosa como sacrificar tu vida para entregar la de tu hermana y que ella viva, y te mantenga viva para siempre.
Porque nuestro amor es eterno... porque te amaré siempre... hasta el infinito... y más allá.

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