Un día escribí este cuento, intentando adaptar tu historia para el bebé que venía en camino, Irene. Hoy aqui, cuando tu hermanita cumple 6 meses, ya lo he rescatado, y cuando empiece a poder comprender la trascendencia de todo, se lo contaré cada noche. Porque tú sigues y seguirás presente por el resto de mi vida. Y ella, siempre ha sabido y sabrá de ti.
Un día, papá y mamá, con mucha ilusión y mucho amor,
decidieron tener un bebé.
El bebé tardó mucho en llegar, un día, … otro, ….un mes, ….otro,
y así pasaron casi 3 años. Muchas veces nos poníamos tristes, porque lo deseábamos mucho, pero un día de primavera, cuando ya se olían las flores mamá, antes
de su cumpleaños recibió el mejor regalo: venía un bebé en camino. Papá estaba
lejos… había viajado a África!! Mamá se aguantó, y no le dijo nada hasta que
volvió para darle una gran sorpresa… y aquel día le dio la noticia con el
chupete de color rosa.
Aquella noticia los hizo muy felices, también a los abuelos,
a los titos, a los bisabuelos, a la familia, amigos,… incluso a Tobi, que
siendo un perro, el más listo de todos, cuidaba de mamá la mar de contento. Todos
lo deseaban y querían mucho al bebé.
Pasaron unos meses hasta saber que sería una preciosa niña.
Sus corazones rebosaban de amor, cada día le hablaban, le cantaban, le ponían
canciones bonitas en la barriga, y ella respondía bailando, dando pataditas y
volando dentro como las mariposas de un ladito a otro. El amor, la alegría, la
felicidad, la paz y la armonía fueron los regalos que Lucía les entregó a papá
y a mamá. La llamaron Lucía, (después de mucho pensar, y pensar) porque había llegado
a sus vidas como un lucero, con una luz inmensa, como un ángel.
Y como un ángel, un día desplegó sus alitas… y subió al
cielo. No se pudo quedar con papá y mamá, porque su misión era muy importante: cuidar
para siempre de nosotros , pero desde el cielo. Tenía mucho trabajo que hacer.
Aquí en la tierra no tendría tiempo para todo. Era un ser especial, elegido
para dar una gran lección de amor.
Papá y mamá se quedaron muy tristes. Pero con el tiempo,
poquito a poco, dejaron la tristeza a un lado para volver a vivir con ilusión
la búsqueda de otro bebé. Lucía, muy de
cerca, a su ladito sin verla, pero si sintiéndola, les daba mucho amor y muchas
fuerzas para conseguirlo.
Y un día, no como cualquier otro, porque ese día hacían 9
meses justos de la marcha de Lucía, mamá supo que estaba esperando de nuevo
otro bebé. Aquel día, había soñado con ella, un feliz sueño lleno de cariño y
ternura, mamá cogía en brazos a una niña, la acariciaba, la besaba, la olía, la
acurrucaba…Lucía le mostraba feliz un bebé… una niña preciosa.
Y curiosamente nos
había mandado el mejor regalo de todos: una hermanita, tú. Y lo más bonito, que
vendrás en el mes de las flores, como regalo de cumpleaños para mamá.
Tú ahora nos has devuelto la sonrisa, la esperanza y la
ilusión. Como tu hermanita, revoloteas cual mariposa inquieta en mi barriguita,
y bailas, te mueves, te entregas a todo nuestro amor. Nos envuelves con tu
presencia, nos haces sentirnos felices después de mucho tiempo .
Siempre que mires al cielo, y veas como luce el sol, ahí
está Lucía… con su luz, y cuando mires las estrellas en la noche… y veas una
que brilla más que las demás, ahí está ella… en los arcoíris llenos de colores,
en las mañanas claras, en los atardeceres anaranjados, en los bonitos paisajes
verdes, en el color azul del mar
inmenso, … en todo lo que la naturaleza nos entrega tan bello, ahí está ella…cuidándote
siempre como tu ángel de la guarda, el ser más bonito del cielo.
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