Hola cielo mío.
Mientras tu hermanita duerme plácidamente, aprovecho para sentarme un momentito y escribirte.
Poquito a poco, me va dejando más tiempos, y eso hace que quiera volver a retomar mi rutina de escribirte, aunque siempre pienso en tí.
Ayer una amiga de mamá, me dió una mala noticia. Otro angelito ha subido al cielo, como tú. Se llama Sofía, como tu tita. Y me rompió el alma. Me hizo recordar en cada poro de mi piel, el dolor dormido de tu ausencia, el escozor de recordar aquel trágico momento de tu partida, los momentos tan duros, tan fieros, tan, tan.. no tengo palabras para describirlo.
Esque aunque ya tenga conmigo a Irene, y ella nos haga muy felices tal y como sé que tu querías, te sigo hechando tanto de menos, te sigo añorando tanto... y estos días que se avecinan... 2 años tendrías ya, hija mía, ¿cuánto nos hemos perdido de ti? ¿cuántos momentos, cuántas sonrisas, cuántas caricias....?
Cuando abrazo a Irene, la beso, la huelo, la acaricio, la siento... y una parte de tí, está con ella, lo sé. A veces me gustaría parar el tiempo y quedarme así con ella, abrazadita, sintiéndola viva a mi lado, sabiendo que tengo el mejor regalo del mundo conmigo, mi bebé arcoiris. Porque a tí te perdí, y tengo que disfrutarla por las dos... Ambas crecidas en el mismo vientre, unidas por el mismo amor, por el mismo deseo... ella está aquí, regalándonos vida y alegría, sin embargo tú, te fuistes.... pero a pesar del dolor, me has regalado el amor más puro que existe, la sabiduría de poder entender que me elegiste para luego volar y darnos lecciones de vida imposibles de aprender en otro momento.
Me hiciste ser una mamá especial, una mamá de un ángel.
Gracias hoy y siempre por elegirme. Gracias vida mía por estar cuidando de nosotros.
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