Cuando supe que vendría al mundo sentí una felicidad muy grande, en el cielo me dijeron que tendría unos ángeles en la tierra, que cuidarían de mí y me amarían tanto como me aman aquí.
Estaba muy contenta cuando me dijeron que estaría en tu vientre por nueve meses y que al principio solo conocería unos pequeños latidos, que serian los de tu corazón; Mas tarde conocería tu voz y la de mi papá.
Me dijeron que muchas veces en el camino las cosas no salen bien y tienes que volver de regreso, pero desde ese instante estaría cubierto del amor de dos seres escogidos por Dios.
Ahora ya ha pasado un tiempo desde que tuve que regresar, sé que están muy tristes pues esperaron por mi llegada mucho tiempo y ahora todo ha terminado. No sufran mas, yo estoy aquí en nuestra casa, la casa que Dios tiene para todos sus hijos. Estoy muy feliz, aunque hubiera querido vivir en la tierra, conocerlos, amarlos, jugar con otros niños, pero esta vez no pudo ser…
Saben, me entristece cuando los veo llorar, pero quiero que sepan que yo siempre estoy con ustedes, aunque no me vean, ni me sientan, Dios me regalo dos alitas por que cuando vamos a la tierra y por una razón o voluntad de Dios tenemos que regresar nos da la recompensa de ser ángeles, ángeles de nuestros padres y futuros hermanitos.
Pueden hablarme cuando se sientan solos, prometo responder, aunque no me escuchen lo sentirán cada vez que el viento sople en su cara, cada vez que la luz del sol entre en su casa, con cada latido de su corazón les dire: “Mami y Papi los amo muchísimo…Aquí estoy”
Dios dice que tiene un propósito para cada unos de ustedes y el soplo de vida que nos da a nosotros los bebes cuando estamos en la barriguita de mamá es un soplo de vida que les pertenece y aunque no estemos con ustedes ahora, tarde o temprano ese soplo regresa a sus brazos, confíen en Dios, yo aquí los espero en el cielo, en este paraíso que Dios nos tiene preparado, Sean Felices y esperen por este regalo.
Los amo
SU BEBE
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