Hola vida mía... No sabía como comenzar esta carta, con la nueva vida que estamos viviendo, con la nueva oportunidad que hemos recibido, ya que por primera vez en mucho tiempo siento que somos felices, tu hermana nos ha regalado un soplo de vida, y se ha convertido en nuestro bebé arcoiris y que tú dónde estás la cuidas como su angelito de la guarda, no me cabe duda.
Desde el minuto 1 de su nacimiento, te lo pedí, y sé que estás... siempre a su lado. Cuando llegó el momento del parto, ya no tuve más miedos, sentí que estabas con nosotras, sentí que todo el trauma que sufrí se estaba borrando poco a poco con el milagro que estaba viviendo, por fin. Todo ese dolor desgarrador, todos los malos recuerdos, se disiparon, solo quedaste tú, tu lindo recuerdo aterciopelado, y cuando Irene llegó con su brazo en plan superwoman, agarró el dedo de tu padre, nuestra vida se colmó de felicidad. Y cuando la tuve encima de mi pecho, ya quieta, mirándonos a los ojos, te sentí tan cerca, y os parecíais tanto, tanto... que fué muy emotivo. Lloré de felicidad, lloré y lloré, mis niñas benditas, cuánto os quiero a las dos.
Ahora que sonríe tanto, que gorgojea, que balbucea mirando al infinito,que saca tanto la lengua, a veces pienso que eres tú, que estás jugando con ella, y que te responde...
Hoy he soñado contigo después de mucho tiempo, y he podido abrazarte, besarte, cogerte en brazos, a sabiendas de que ya no estás conmigo aquí en la tierra, y explicarte que jamás te olvidaré, que aunque Irene está aquí ocupando todo mi tiempo, tu estás en mi corazón siempre, y en mi pensamiento. Que le hablo mucho de tí, que le cuento como te fuiste y te convertiste en su ángel para siempre.
Te quiero con toda mi alma Lucía, tu trajiste la luz a mi vida... Irene a traído la paz.
SIMPLEMENTE HERMOSO
ResponderEliminar