viernes, 29 de junio de 2012

Tu huella en mi corazón

Mi niña... cuánto pienso en tí.
Me has dejado una huella... eterna, que guía mis pasos, que inunda mi corazón de un amor tan grande... tan grande que jamás lo había experimentado antes así.
Estos días lo he pasado un poco regular... el vacío que siento en algunos momentos no consigo llenarlo... hasta que cierro los ojos, y me emborracho de amor pensando en tí... pero te hecho de menos, tanto.
Si veo bebés ahora... me imagino como serías tú en este momento... y me duele tanto el escaso momento que pude tocarte, y acariciarte, tu piel suave, tu pelo negro, ... tan pequeña, tan perfecta.
Añoro cada momento que pude vivir contigo y que no he podido vivir, sé que he ganado un ángel en el cielo, una hija eterna, pequeña y linda para siempre que me acompañará a cada paso... sé que he ganado saber amar como madre y conocer el amor más puro gracias al tiempo que viviste conmigo, gracias al tiempo que te quedaste en mí... pero hija mía, no puedo evitar sentirme tan desgraciada terrenalmente, pues son tantas cosas las que me estoy perdiendo sin tí, que duelen mucho.
Muchas veces me sigo preguntando, ¿porqué tú?... interiormente espero escuchar una respuesta que nunca llega... ¿porqué? Tenía tanto que darte...  ahora con el paso del tiempo, se supone que debería de dolerme menos, pero a veces me golpea un sentimiento tan cruel que en ese momento, creo que no soy capaz de sobrellevarlo.
Pero luego pasan cosas, me mandas tus señales, tu presencia inunda mi vida, y ayuda a mis sentidos a encauzarse para seguir caminando y ya no ir a ciegas. Tu luz, me guía.

Anoche viví un momento tan bonito, tan lleno de buenas vibraciones, tan lleno de emociones... la música inundó mi corazón y por un momento se paró el tiempo para simplemente disfrutar y sentir cosas positivas. Sé que tú conjugaste las cosas para que asistiera al concierto, esos guiños hacen que ese vacío que a veces me desconsuela se llene hasta arriba...  Gracias mi niña, por haberme enseñado a valorar la vida de esta manera, a poder dar consuelo ahora a personas que están en el punto que una vez yo estuve, a que me salgan palabras que acierten en el corazón para calmar un poquito el dolor de los demás. Ahora siento que puedo ayudar a otras mamás de ángeles como tú, que se sienten perdidas y desesperadas por el gran dolor del principio. Me has otorgado también ese don, de poder ayudar. Ay, hija mía, cuánto te quiero.

....Viene el día en que seremos puros
como un cielo de verano sobre el mar.
Cantaré por tí
si no estás tú aquí....

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