Si mi cielo... si que me ha costado sentarme a escribirte, no por no querer hacerlo cariño, ni por no querer contarte, sabes que lo hago de otros modos, y que me acompañas desde que me levanto hasta que duermo... (y en mis sueños también, que lo sé), pero me costaba porque no quería contarte que estaba triste, que no me sentía bien. Esque no quiero que me veas así. Hoy me siento a escribirte, porque no he querido dejar que el dolor y la pena llenen este día.
Hoy hace un año que supe que estabas creciendo dentro de mí. Esta mañana cuando me levanté tan temprano como aquel día, no he podido evitar recordar cada paso y cada sentimiento que viví.
...La espera, la emoción, la llorera que me entró, como el peque se puso a saltar a mi alrededor porque no sabía que me pasaba.... y yo... en aquel momento, era la mujer más feliz del mundo.
...Iba a ser mamá. Mi vida... crecías dentro de mí. Mi sueño, se había cumplido.
Sentí que era el regalo de cumpleaños más especial de mi vida, y de verdad, creo que jamás, nunca sentiré algo igual que en aquel momento, después de casi 3 años de lucha.
Hija mía, por eso no quiero estar triste, porque me diste tanto, me hiciste tan feliz, que no te mereces que mamá hoy llore por tí otra vez, sino que hoy tengo que recordar todo lo bonito y bello que sentí aquel día.
No sé si algún día volveré a sentir algo igual, no sé si como un milagro volverás a regalarme algo tan especial para mi cumpleaños, sólo sé... que tu, mi pequeña, siempre serás el mejor regalo del mundo, y la niña de mis ojos, para siempre.
Que sepas que me encantan tus guiños, tus señales, tus travesuras....que todas las niñas que se acercan hasta a mí y me saludan cariñosas, y encima se llaman Lucía, hacen que te sienta aún más cerca. No pueden ser casualidades... sé que de alguna forma... esas casulidades las provocas tú... Gracias mi cielo por no dejarme, por acompañarme,... por seguir aquí.
Te quiero, con toda mi alma.
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