Mi pequeña, estos días están siendo muy difíciles para mí, especialmente hoy. Hoy tendrías que haber nacido.
Imaginé tantas veces la llegada de este día, que creo que desgasté las ilusiones que sentía.
Imaginé que llegarías un día de frío invierno, tal como hoy, y deseaba con toda mi alma toparme con tu primera mirada, que me agarraras el dedito con fuerza, y darte mi pecho... lo imaginé tantas veces... que lo desgasté antes de tiempo.
Mi vida, en un día como hoy, mi corazón se hiela y se encoje, pero no por el frío... sino por el vacío de tu ausencia.
Mi niña... anoche me derrumbé tanto, que hice sufrir a papá... y me he dado cuenta de que tengo que ser más fuerte. Cuando sentí su dolor y su impotencia por no poder ayudarme... me dí cuenta.
Por mucho que llore, por mucho que me muera de rabia... ya no estás... y no estarás en este mundo.
Tengo que admitirte, que me estoy aferrando demasiado a este dolor que me desgarra, y no debo, no puedo seguir así, porque hija mía ya no estás en la tierra, eres un ángel del cielo, y siempre estarás en mi corazón... y aquí sigue habiendo tantas personas que me quieren y que sufren por mi culpa...
Tengo que aprender a vivir sin tí, sin martirizarme, sin meter el dedo en la llaga, liberarme de culpas y dolor... y llenarme de amor, de tu amor, de todo lo bueno que ha dejado "tu presencia en mí".
Mi destino, tu destino... ha sido perderte antes de nacer, pero te he sentido, me has dejado huella, me has dado tanto amor... que me has cambiado. Hoy lo siento más que nunca.
He tenido que caer en el más profundo de los pozos, para levantarme con mucha más claridad en mi mente.
Hoy me has dado señales... señales de amor.
Al principio no me había dado cuenta, pero de forma muy sútil has ido dejando señales para que yo las viera. Cuando me desperté esta mañana, creía que no iba a poder afrontar el día, sin romperme de nuevo.. me dolían los ojos de tanto llorar, me dolía el cuerpo, me dolía el alma... y justo cuando creía que no... nuestro peque, moviendo su colita se ha puesto delante mía, me ha mirado con su cabecita de medio lado y parecía que me quería decir: Vamos a la calle, no puedes estar así. Gracias a este gesto, el día ha cambiado. He podido sonreir, he pasado un momento muy bueno en el parque con él, y la luz del sol, el cielo tan azul, el aire fresco, los pájaros, la naturaleza,... en cada una de las cosas que me rodea... esque estás tú. Y vas a estar siempre.
Y ese dolor por la pérdida, no quiero que me siga amarrando... este dolor perturbante por toda la tragedia, todo el trauma que he vivido, no quiero seguir sintiéndolo.
Quiero sentirte a tí. Sentir tus señales.
Como el momento en el supermercado... esa mamá con su bebé, la tenía tan pegada a su pecho...tan pequeña, tan linda como tú... y más allá de dolerme y romperme, me he acercado a la mamá para ayudarle a cargar su compra, ... cuando me ha dicho que era la primera vez que salía con su bebé y que se sentía tan torpe y que me daba las gracias... te he sentido a tí... si, porque me das la fuerza para afrontar todo esto. No he sentido envidia, sino una ternura algo dolorosa, pero ternura...
...Era tu destino, mi destino.
Por el motivo que sea, ha tenido que ser así... y tengo que asumirlo. De nada me sirve castigarme, fustigarme, hacerme daño... mi niña... tú me das fuerza, tú me das luz... tengo que intentarlo.
Eres la esencia de mi vida... tan esencial, que aún invisible a los ojos... estás más que presente en todo lo que me rodea, en todo lo que envuelve el amor, ahí... ahí estás tú.
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