lunes, 6 de febrero de 2012

Me debo... a tí.

Que duros estos días. Que duros.
Intento contener mi pena, sintiéndote, abriendo mis sentidos de par en par para dejar que llegues a mí con tus señales, con tu amor.
Mi niña, me duele tanto que no estés. Me duele tanto...
Hoy en la farmacia la dependienta estaba embarazada... la he observado mientras me atendía... con ternura, cuánto daría por volver a sentirte así.
Que milagro sentirte, que sensación y que felicidad me ha embargado durante todo el tiempo que te tuve conmigo. Cómo añoro cada momento, cada paso que dimos juntas.
Miro mi vientre vacío sin tí... y no puedo más que sentir dolor, un dolor que me parte.

Mientras me atendía, a mi lado, otra chica que acaba de dar a luz, que pregunta por las cosas que necesita y cuenta como se siente. Cierro los ojos... respiro hondo, pienso en ti... Yo debería de estar así.

Lo siento hija mía... no debo de sucumbir a esta tristeza profunda... porque siento que así te alejo de mí.
No puedo abandonarme al dolor que me desgarra, porque te lo debo a tí.
Angelito mío... dame una señal hoy... te necesito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario