jueves, 12 de enero de 2012

Un mes sin tí... Lucía.

Hoy hace un mes que supe que te habías ido de mi lado. No quiero recordar aquel momento tan feo, tan horrible, tan trágico que me ha marcado para siempre.
Quiero recordarte a tí.. a mi pequeña, a mi bollito.
Sé que tengo un largo camino por recorrer sin tí, pero necesito aferrarme a tí más que nunca.
Mamá se levanta y se acuesta cada día con un primer y un último pensamiento: tú.
Me has cambiado, me has hecho mejor persona, me has dado la oportunidad de ser mamá y sentir en mi vientre como crecías, como se formaba la cosita más importante de mi vida.
Decirte todo esto, me hace llorar, no puedo mentirte hija mía y decirte que voy a poder superar esto sin romperme en mil pedazos cada día, para luego volver a recomponerme.
Lucía, mi cielo, te has ido y yo me siento rota.
Te siento muy cerca de mí, ya no estás en mi vientre pero estás en mi corazón, y ese vínculo que creamos juntas, jamás podré olvidarlo. Esa huella... es eterna.
Dios mío, cuánto daría por volver a sentir tus pataditas, por volver a sentirte. Hija mía, cuánto te hecho de menos.
Gracias por todo lo que me has dado, por todo lo que me has  hecho sentir, tan pequeña.
Gracias por los miles de momentos juntas a solas, y en compañía, porque has hecho feliz a mucha gente... ¿lo sabes?
Has sido un milagro en nuestras vidas.
Ahora no puedo pensar, no quiero cuestionar porqué ha pasado, porqué te has ido... no quiero fustigarme, porque lo cierto, es que ya no estás aquí, sino allí. Y allí en el sitio dónde estás, me da paz, me da sosiego... mi angelito, está en el mejor lugar. Te quiero con toda mi alma... dame fuerza, dame la luz que me falta.

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