"Fué la mañana del 1 de Enero, el primer día del año. Cuando comenzaba a amanecer papá y mamá se levantaron temprano para bajar a la playa. Con tus cenizas aún con nosotros, bajamos muy despacito y en silencio. En la calle había poca gente, la mayoría de vuelta a casa después de la fiesta de nochevieja. Tu papá y yo nos miramos en silencio, con los ojos llenos de dolor porque nuestra salida era la más triste de nuestra vida. Al llegar, el único sonido que se podía escuchar era el de las olas rompiéndose contra la orilla.. y sólo nos encontrábamos papá, mamá y tú... El mundo se paró para nosotros, y una mezcla del amor más puro y de dolor desgarrador nos invadió... y te dejamos ir...
Más tarde se llevó el mar también esta carta en una botella."
Pequeña, te fuiste como un ángel, desplegando tus alitas subiste al cielo para cuidarnos siempre. Quién sabe si tu alma tenía una gran misión aquí, que era traernos la luz y la felicidad que nos faltaba…
Lucía, gracias por los miles de momentos que vivimos contigo, por tus pataditas, por tus movimientos, por cómo sentías la música, por cómo nos sentías a nosotros… mamá te llevó contigo a todas partes, y el vínculo era tan grande que aún no consigue entender porqué te has ido. Pero debe de haber una explicación divina… un ser tan especial como tú… tenía una misión especial con nosotros.
Nos has enseñado, a ser papás, a sentir como papás y a desear dar nuestra vida por tí, incluso sin haber llegado a nacer.
Eras tan poquita cosa, pero conseguiste modificar nuestro mundo, convertirnos… y hacernos sentir inmensamente felices.
Pero en estos momentos, estamos aquí para despedirnos de la parte física que nos queda de ti… hija mía… queremos que pertenezcas al universo, al aire, al mar inmenso… y que sigas dándonos la luz y la esperanza que hasta ahora nos habías dado.
Que cada vez que luzca el sol… estés ahí, que cada vez que respiremos el aire…. Estés ahí… que cada vez que volvamos a ver el mar inmenso… sigas ahí… y sigas ahí siempre, en nuestros corazones, sintiendo el inmenso amor que nos proporcionaste y que sentimos por ti…. Tan poquita cosa, y tan grande en nuestras vidas.
Cuando miremos al cielo de la noche…siempre lucirá esa pequeña estrella que eres tú.
Ayúdanos desde dónde estés a superar tu pérdida, a secar con besitos divinos nuestras lágrimas de dolor y convertirlas en lágrimas de esperanza… a cubrirnos con un abrazo con tus pequeñas alitas cuando sintamos que la pena nos llena … aún no somos capaces de verlo, pero sabemos que tú y nadie más nos ayudará a hacerlo.
Te queremos con toda nuestra alma… Lucía… sigue dándonos tu luz siempre, ilumina nuestro camino y nunca nos dejes solos. Siempre serás nuestro angelito….
Mamá y Papá, no te olvidarán nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario